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Una breve historia de la perfumería

El viaje a la fragancia moderna

Nuestro amor por el arte de la perfumería es profundo, por lo que pensamos que lo llevaríamos al comienzo del largo y sinuoso viaje hacia la fragancia moderna de las antiguas culturas y boticarios.

Un perfume es una sustancia, extracto o preparación que imparte un olor agradable. La palabra perfume deriva del verbo latino perfumar – que significa 'pasar humo'.

Civilizaciones antiguas y boticarios

El arte de la fabricación de perfumes se originó en las antiguas civilizaciones de Egipto, Mesopotamia, el valle del Indo y la antigua China. Posteriormente fue mejorado por los romanos y los primeros farmacéuticos árabes y persas, quienes desarrollaron la técnica de la destilación y la suspensión de esencias generalmente derivadas de productos botánicos en alcohol.

Europa medieval, el perfumista y el farmacéutico

Este conocimiento se llevó más tarde a la Europa medieval, y la fabricación de perfumes pronto prosperó entre las cortes reales, especialmente más tarde en el siglo XVII en Francia bajo Luis XIV, e Inglaterra e Italia. Los aceites fragantes también se usaban para la curación y el bienestar, lo que significó que las profesiones de perfumista y boticario o farmacéutico pronto se entrelazaron estrechamente.

Enmascarar el olor

Curiosamente, fue la industria europea del cuero la que aceleró el desarrollo de la perfumería. La producción de cuero en los siglos XVII y XVIII utilizaba procesos de olores desagradables podridos durante el curtido, lo que significaba que los artículos de cuero impartían olores desagradables a todos aquellos que los usaban. Los consumidores de la nobleza y la alta sociedad europea exigían que sus artículos de piel tuvieran un olor agradable. Los fabricantes de guantes de cuero, conocidos como 'gantiers-parfumeurs', aceptaron el desafío en ciudades como Grasse en Provenza, que era famosa por el cultivo de productos botánicos, en particular flores utilizadas para la producción de aceites esenciales.

El amor de María Antonieta por las fragancias

En el siglo XVIII, el amor de María Antonieta por los perfumes estaba bien documentado. Sus aromas fueron preparados por el principal maestro perfumista, Jean-Louis Fargeon, con quien mantuvo una relación especialmente estrecha. Fargeon crearía una variedad de fragancias para adaptarse a sus diferentes circunstancias y requisitos, llegando incluso a crear fragancias para perfumar el agua de su baño. Su arraigado amor por las fragancias la decepcionó al final: se decía que solo fue reconocida como realeza cuando intentó huir de Varennes debido a su exclusivo perfume Houbigant.

El auge de la industria de las fragancias en Gran Bretaña

A finales del siglo XVIII y XIX, la revolución francesa y la guerra en Europa dieron a Gran Bretaña el liderazgo en la comercialización y producción de fragancias europeas. En comparación con sus vecinos inmediatos en ese momento, Gran Bretaña experimentó una rápida industrialización y avances tecnológicos, creando una sociedad de consumo floreciente y cada vez más próspera. El Imperio Británico, con sus rutas comerciales globales y organizaciones como la Compañía de las Indias Orientales, trajo diferentes especias e ingredientes exóticos a perfumistas y consumidores cada vez más exigentes. Nacía el mundo moderno del perfume.

Fusionando naturaleza y ciencia

Los perfumes generalmente se producen a partir de productos botánicos: una mezcla de materiales vegetales aromáticos. Los aceites esenciales se extraen de diferentes partes de la planta, flores, semillas y corteza. Sin embargo, muchas cosas han cambiado desde los inicios de la perfumería. Los avances científicos han permitido que muchos de estos compuestos de origen natural se produzcan sintéticamente. La perfumería moderna que conocemos hoy comenzó a fines del siglo XIX, con la síntesis comercial de compuestos aromáticos como la vainillina o la cumarina. Esto condujo a la creación de perfumes con aromas que antes eran inalcanzables únicamente a partir de fuentes naturales.

Del bienestar a la supervivencia

A lo largo de la historia, las partículas volátiles de olor agradable emitidas por estos fragantes compuestos botánicos han sido sinónimo de bienestar. Hoy en día, los perfumes se usan comúnmente para realzar el aroma de nuestros espacios vitales, cuerpos y ropa.

En nuestra vida cotidiana moderna, nuestro sentido del olfato continúa actuando como una señal importante, brindándonos información sobre nuestro entorno inmediato. Desde una perspectiva biológica, el sentido del olfato sigue siendo fundamental para la supervivencia de muchas especies, incluida la nuestra. Aquí en CRANBOURN®, creemos que debes nutrir y recompensar este maravilloso sentido con fragancias de lujo en tu vida diaria.

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